abertis logo abertis

CádizCádizCádizLa CaletaParque GenovesCasa de las cuatro torresCatedralSan SebastianCádizCádiz

Cádiz

La conocemos como “la tacita de plata” porque está rodeada por las aguas del Mar Atlántico y el Mar Mediterráneo. Esta ubicación privilegiada hace que también la luz de Cádiz sea especial y nos admirará por la belleza de sus playas y sus calles, y por su historia (en la que se encuentran los fenicios, los romanos y los árabes), de una riqueza abrumadora. Fue bautizada por los fenicios como Gádir, que significa fortaleza y describe la idea inicial con la que fue creada la ciudad, orientada al comercio pero bien protegida. Pasearemos y nos dejaremos seducir por esta ciudad andaluza que nos enamorará desde el primer momento.

10.00h.

Para adentrarnos en el centro neurálgico de Cádiz, nos dirigiremos a la Calle Ancha, en la que se asentaron las familias burguesas gaditanas más importantes del siglo XVIII. Como su nombre indica, era la calle más ancha de la ciudad y hoy en día contiene las más importantes y bellas casas palaciegas, y también locales comerciales de todo tipo. Al ser peatonal, nos permitirá pasear tranquilamente y detenernos, no sólo en aquellos edificios arquitectónicamente relevantes, sino también en todas las tiendas que queramos, ya que nos irán tentando a cada paso.

En el número 16, encontraremos el Rectorado de la Universidad de Cádiz. El edificio, de estilo neoclásico, es conocido como la ‘Casa de los cinco gremios’, y nos llamará la atención el espectacular balcón que se apoya en cabezas de león. Si seguimos avanzando, en el número 19, encontraremos la que fue la casa del ilustre compositor gaditano Manuel de Falla. El número 29 tiene una portada de mármol de estilo barroco realizada a mediados del siglo XVII. Otra de las casas que nos llamará la atención, se encuentra en el número 32, cuya fachada, de estilo isabelino, es obra de Juan de Dios Machorro.

12.00h.

En este paseo, el edificio que no debemos dejar pasar por alto es el Palacio de los Mora (Calle Ancha, 28 y 30). Es una impresionante construcción de carácter isabelino diseñada por el arquitecto Juan de la Vega para la familia Moreno de Mora, acaudalado hombre de negocios de la ciudad. Se inauguró el 26 de septiembre de 1862, con un baile de gala en honor a la visita de la reina Isabel II. La fachada se divide en tres cuerpos, destacando la balconada central de columnas jónicas, así como las figuras que sostienen el balcón. El interior, parcialmente visitable, conserva el mobiliario y la decoración originales, intactos desde su construcción.

Más información:

 

13.30h.

Antes de irnos a comer, nos acercaremos a ver un lugar de cierta curiosidad histórica en el número 10 de la Plaza de San Antonio, al final de la Calle Ancha. En este punto encontraremos una lápida que señala el lugar en donde el 4 de mayo de 1812 se instauró por decreto de las Cortes la Lotería Nacional Española. Este detalle nos puede animar a comprar un décimo por si la suerte recae en esta hermosa ciudad en las siguientes Navidades.

Y, como no sólo de contemplar edificios vive el hombre, dirigiremos nuestros pasos hacia un restaurante en el que también seguiremos haciendo turismo, aunque de tipo gastronómico. El Restaurante El Faro (Calle San Félix, 15) es considerado uno de los mejores establecimientos de Cádiz. La calidad de su excelente cocina es conocida tanto en la ciudad como en el resto de la provincia. Podremos disfrutar de sus carnes, sus pescados de la bahía y cualquiera de sus productos frescos acompañado de un buen vino. Está situado también en un lugar privilegiado como es La Viña, un mítico barrio de pescadores. En su cocina marinera, encontraremos varios platos recomendables: arroz del señorito, arroz caldoso de marisco al estilo Cádiz, gambones a la plancha,...

Más información:

 

16.00h.

Al salir de comer, tomaremos la Calle del Pericón de Cádiz hasta llegar a la Avenida del Duque de Nájera, que nos dirigirá a nuestro siguiente objetivo, un lugar para relajar el cuerpo y el espíritu. Con la vista del mar en el horizonte, encontraremos La Caleta, una pequeña y coqueta playa, de arena dorada y fina, de 450 metros de longitud situada cerca del casco antiguo de Cádiz. En la antigüedad, fue el lugar que utilizaron los fenicios, los cartagineses y los romanos como puerto de la ciudad. Actualmente, tendremos que imaginar cómo sería el trajín de este lugar al que atracaban barcos de diversas procedencias y por el que entraban todo tipo de mercancías a la ciudad, ya que no existen restos de aquella época.

Sin embargo, en el centro de la playa sí encontramos un edificio singular. Se trata del Balneario de Nuestra Señora de la Palma y del Real, construido en los años 20 del siglo XX y utilizado, a través de los años, tanto para actividades relacionadas con el baño como local para la celebración de banquetes y fiestas. Hoy en día, pese a su rehabilitación, es utilizado como Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

18.00h.

Aunque es pequeña, esta playa está protegida por dos fortalezas, una en cada extremo. Por un lado, podemos acercarnos al Castillo de San Sebastián. Declarado Bien de Interés Cultural en 1985, este castillo se alza sobre un pequeño islote donde, según la tradición clásica, se encontraba el Templo de Kronos. Está unido a tierra por un malecón, lo que permite que no se encuentre aislado en la pleamar. En su interior, y sobre la base de una torre-atalaya musulmana, se construyó en 1908 el actual faro, el segundo eléctrico de España, a 41 metros sobre el nivel del mar.

En el lado norte de La Caleta, está el Castillo de Santa Catalina, una construcción de planta pentagonal que sirvió como modelo de otros castillos de menor tamaño que se construyeron en las Américas. En la cara que da al mar, el exterior tiene forma de estrella de tres puntas y en la que da a tierra, encontraremos una muralla en cuyo centro está la puerta. Podemos acceder a esta entrada a través de un puente desde el que se ve el foso. Este castillo es propiedad del Ministerio de Defensa pero podemos entrar, ya que la visita es gratuita, y si tenemos suerte daremos con alguna exposición o algún concierto de música moderna.

Más información:

 

20.00h.

Una práctica recomendable es la de callejear por Cádiz. A esta hora de la tarde, las calles están muy animadas, así como las cafeterías y, si el tiempo acompaña, también las terrazas. Perdiéndonos por el casco histórico, podremos conocer de una manera más cercana el espíritu de la ciudad y el de los mismos gaditanos. Pasearemos por sus callejuelas, dejándonos llevar por la gente, y descubriremos rincones ocultos y llenos de encanto; nos detendremos a contemplar el panorama que nos ofrecen los miradores y observaremos, todavía desde lejos, las famosas torres de Cádiz; y, si tomamos el paseo marítimo, que rodea la ciudad, tendremos ante nuestros ojos un espectáculo difícil de superar: el atardecer sobre el mar desde “la tacita de plata”.

21.00h.

Por el paseo marítimo llegaremos al Restaurante Balandro (Calle de Alameda de Apodaca, 22), ubicado en un lugar extraordinario frente al mar. Las raciones son grandes, así que no debemos tener miedo de quedarnos con hambre si nos planteamos la cena a modo de tapeo. En cualquier caso, nos dejaremos seducir por la suculenta carta de este fantástico establecimiento, que se inspira en el mar y en los más típicos y ricos alimentos andaluces. Destacan los platos marineros elaborados con frutos frescos de la bahía gaditana y las carnes sabrosas y tiernas preparadas al gusto; y todo ello bañado con el mejor aceite de oliva de la tierra.

Más información:

 

10.00h.

Por delante tenemos una mañana en la que visitaremos varios puntos relevantes de Cádiz. Para despertarnos y empezar la mañana con energía, nos dirigiremos a desayunar a la Plaza de San Antonio, la más grande de la ciudad y un lugar histórico ya que fue testigo de la tercera proclamación del texto constitucional. Allí, si el tiempo acompaña, podemos sentarnos en alguna de las terrazas y disfrutar del típico desayuno andaluz (pan con aceite de oliva, tomate y sal) y un café con leche o un zumo de naranja, mientras observamos cómo Cádiz se despereza.

11.30h.

Tomaremos la Calle Cervantes y seguiremos las indicaciones hasta llegar a la Torre Tavira (Calle del Marqués del Real Tesoro, 10), la más alta de la ciudad de Cádiz con casi 35 metros de altura desde el suelo. Situada en la casa palacio de los Marqueses de Recaño, le debe su nombre al primer vigía que trabajaba en ella: Antonio Tavira. Y es que, esta torre, al igual que las 160 torres que había en Cádiz, fueron construidas por los comerciantes más ricos durante el siglo XVIII para vigilar el movimiento de los puertos. Con estas torres de vigilancia, se podían controlar mejor las mercancías que llegaban en barco a la ciudad. Ahora sólo unas pocas siguen en pie, y nos ofrecen a los visitantes la posibilidad de contemplar la ciudad casi a vista de pájaro.

La Torre Tavira es, en la actualidad, la sede del Conservatorio Municipal de Música de Cádiz. Pagando 4€ podemos subir al mirador para ver Cádiz y su bahía con nuestros ojos, y también entraremos en su "cámara oscura" para ver la panorámica en 360º de la ciudad que nos resultará sorprendente.

Más información:

 

13.30h.

Para ver alguna más de las torres de Cádiz, nos acercaremos hasta la Casa de las Cinco Torres (Plaza de España números 5D, 6, 7, 8 y 9). Ocupa cinco edificios correlativos de esta plaza y presenta una misma fachada de gran belleza. Las torres fueron construidas a mediados del siglo XVIII y son de estilo barroco. No podremos visitarlas por dentro porque son de propiedad privada, pero podemos disfrutar de la estampa imprescindible que tendremos desde el exterior.

A cinco minutos de este enclave encontraremos otro conjunto arquitectónico relevante: la Casa de las Cuatro Torres (Plaza de Argüelles, 3). Se trata de cuatro casas independientes que disponen de una torre mirador de planta cuadrangular con dos pisos de altura y tipo de garita. De estilo barroco, con una fachada policromada en rojo y negro, que imita la lacería mudéjar, la "casa" fue construida en 1720 por iniciativa de José Clat Fragela, un comerciante sirio.

15.30h.

Llega la hora de la comida, y tenemos varias alternativas. Podemos acercarnos al Restaurante Bodeguita el Adobo (Calle del Rosario, 4), un local tradicional de tapas con un ambiente y un servicio remarcables. Si nos gusta el "pescaíto" frito o los montaditos, este lugar es el acertado ya que son sus especialidades, así como la morena en adobo y el cazón.

Otra opción es ir a la Calle de Zorrilla número 4 donde encontraremos el Restaurante Cumbres Mayores. Este establecimiento, a diferencia de otros de la zona que nos ofrecen pescados y mariscos, dispone de una carta con lo mejor de la Sierra de Huelva. Aparte de los embutidos de gran calidad (jamón, salchichón, chorizo,…), nos ofrecen manitas y rabo de cerdo cocinadas de manera deliciosa. Por supuesto, disponen de solomillo ibérico, chuletitas de cordero, parrillada de carne, secreto ibérico… Cualquiera de sus platos nos dejará con un buen sabor de boca, y podemos darle un punto dulce con alguno de sus postres caseros.

Más información:

 

17.30h.

La visita a "la tacita de plata" está concluyendo y debemos acercarnos a un último lugar que nos dejará una imagen de postal de la ciudad: La Catedral de Santa Cruz de Cádiz. Es una de las catedrales más modernas de España y en la que reconoceremos varios estilos, desde el barroco más clasicista al rococó y al neoclásico. En su interior, podemos visitar la cripta, en la que se encuentra un museo con grandes tesoros de oro y plata, y también veremos la tumba del famoso compositor español Manuel de Falla.

Más información: