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Salamanca

Conocida por ser la ciudad universitaria española por excelencia, Salamanca ofrece al turista algo más que vida nocturna estudiantil. Su increíble riqueza cultural y arquitectónica nos resultará apasionante, y sus calles medievales nos trasladarán a una época de cuento o a alguna de las muchas películas que la han utilizado como escenario (‘1492: La conquista del paraíso’ o ‘Los fantasmas de Goya’, entre otras). Esta ciudad nos sorprenderá ya que ha sido capaz de conservar lo valioso de su pasado y combinarlo con un presente dinámico que se proyecta hacia un futuro esperanzador.

10.00 h.

Nos adentraremos en Salamanca por su Plaza Mayor, considerada la más bonita de España. Es una plaza porticada construida entre los años 1729 y 1755 por Alberto de Churriguera. Podemos contar sus 88 arcos de medio punto, que se levantan sobre pilares adornados con medallones de personajes ilustres de la Historia de España. No encontraremos tan solo turistas a la caza de fotografías de postal, ya que éste es un lugar de encuentro habitual de los salmantinos, o charros, como también se les conoce. La gente queda aquí para tomar un café y charlar, por lo que, si seguimos sus pasos, nos sentiremos dentro del ritmo de la ciudad y no como meros espectadores.

Un local emblemático de esta plaza, en el que podemos sentarnos a tomar un café, un helado o algo más contundente como alguno de sus jugosos embutidos, es el Café Novelty. Este lugar era el punto de encuentro en el que se juntaban intelectuales de la época para debatir sobre temas de diversa índole. Tiene a sus espaldas más de cien años de antigüedad y, de hecho, es el establecimiento con más solera de la ciudad. El espíritu bohemio que le insuflaron los ilustrados que paraban por él no ha quedado diluido. Gracias a los actuales propietarios, se organizan charlas literarias, tertulias de todo tipo y se exposiciones de pintura.

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12.30 h.

Nuestros siguientes pasos se dirigirán hacia la Calle Libreros, en la que tenemos una cita con la Universidad de Salamanca, la más antigua de España y una de las cuatro más antiguas del mundo. Suele ser un juego habitual el buscar en su fachada, de estilo plateresco español, una serie de figuras con un significado trascendente tanto para estudiantes como para visitantes. En el pilar derecho se puede encontrar una calavera con una rana encima: la leyenda dice que aquel estudiante que localice a la rana será bendecido con éxito en los exámenes; mientras que para los turistas significa que volverán a Salamanca.

Entraremos en la universidad en donde, aparte de respirar sabiduría de seis siglos, podremos contemplar diferentes salas que pertenecieron a ilustres profesores como Miguel de Unamuno o Francisco de Vitoria, entre otros. Si nos acercamos a la capilla, de techumbre mudéjar, llegaremos al lugar en el que se guardan los restos de Fray Luis de León. Otra joya de este espacio, es la biblioteca, en la que se guardan unos 400 incunables del siglo XV, además de infinidad de volúmenes y manuscritos.

 

13.30 h.

Seguramente, el contacto con tanto conocimiento concentrado entre los muros de la universidad, nos haya despertado el hambre. Para descansar un rato y reponer fuerzas iremos al restaurante La Antigua (Calle de Sánchez Barbero, 9), que está ubicado en pleno centro histórico, a pocos pasos de la Plaza Mayor. Es un lugar recomendado por los propios salmantinos que ofrece especialidades en arroces de muchos tipos (caldoso, seco, risotto). Es impresionante el arroz con bogavante o su plato estrella: el arroz caldoso con queso de tetilla, pulpo y mango. No sólo la comida es estupenda sino que el trato es excelente y el ambiente nos resultará de lo más acogedor, dentro de un edificio construido con piedra de Villamayor original (la típica de los edificios antiguos de Salamanca) y vigas de madera.

16.30 h.

Nos pondremos de nuevo en marcha por la Rúa Mayor para seguir conociendo esta ciudad que tanta historia y encanto desprende, hasta llegar a la Calle Compañía en donde encontraremos La Casa de las Conchas. De estilo gótico, con elementos renacentistas y mudéjares, y construida en el siglo XV, es un lugar de visita obligada. Cuenta la leyenda, que bajo una de las conchas de vieira de la fachada de este edificio se encuentra una onza de oro. Los más optimistas y fantasiosos sueñan con que haya una onza detrás de cada una de las trescientas setenta y tres conchas.

Al parecer, esta historia fue elaborada por los jesuitas que querían conseguir que se derruyera para tener una mejor vista de La Clerecía, por lo que lanzaron el bulo para tentar a los que tuvieran más ansias de enriquecerse realizando esa búsqueda. Como en aquella época existía la costumbre de esconder una moneda de oro en la construcción de un edificio, como símbolo de buena suerte, la idea del tesoro escondido en esta fachada arraigó con facilidad. Actualmente, este edificio, que fue construido con motivo del enlace entre Don Rodrigo Arias y Doña María de Pimentel, alberga una biblioteca pública.

 

18.00 h.

Aunque ya hemos visitado una de las universidades de Salamanca, nos falta el segundo centro de conocimiento de la ciudad: la Pontificia. Se encuentra en el conjunto arquitectónico conocido como La Clerecía y fue construido por iniciativa de Felipe III. Este edificio, finalizado en el siglo XVIII, se convirtió en un colegio de la Compañía de Jesús. Todo el complejo es un monumento barroco de gran belleza, y podremos contemplar la fachada principal, pese a que por sus dimensiones, no tengamos casi perspectiva para admirar todo su esplendor. Del edificio que alberga hoy a la Universidad Pontificia, sobresale el llamado "Claustro de los Estudios", obra de García de Quiñones. Sus gigantescas columnas y sus balcones nos ofrecerán una fantástica vista de uno de los claustros más hermosos del barroco universal.

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19.30 h.

Antes de terminar nuestra primera jornada turística y conocer la noche salmantina, podemos dar un paseo por una zona de tiendas frecuentada diariamente por los charros. Para ello nos encaminaremos hacia la Calle del Toro, que empieza en una de las esquinas de la Plaza Mayor. Esta calle es peatonal y muy agradable, y nos permitirá darnos algún capricho. Podremos visitar tiendas de grandes cadenas de moda, así como pequeños establecimientos con encanto, y nos fundiremos con el ritmo normal de este espacio tan concurrido.

Mientras paseamos y volvemos al centro antiguo de la ciudad, puede que empecemos a escuchar música. Seguramente se trate de la tuna de la Facultad de Medicina, por lo que estaremos ante un espectáculo digno de admirar y disfrutar. Salamanca es famosa también por las agrupaciones de tunantes que salen por las calles a conquistar el corazón de las mujeres que les permitan rondarlas, interpretando temas musicales del folclore europeo e hispanoamericano. Las vestimentas antiguas, propias de estas hermandades de universitarios, resultan muy atractivas y suelen sorprender a quienes no las han visto nunca. Cuando terminen de cantar, pasarán una pandereta para que les demos “la voluntad”, en agradecimiento a su actuación.

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21.00 h.

Cuando cae la noche, Salamanca muestra otra cara de la ciudad. Los monumentos y edificios que hemos visto durante el día, renacen de forma majestuosa ayudados por una cálida y muy cuidada iluminación. Puede, incluso, que nos perdamos por esas calles empedradas teniendo la sensación de que, en la siguiente esquina, saldrá a nuestro paso algún personaje de novela. Aunque podemos estar tranquilos porque la noche salmantina se caracteriza por la cantidad de gente que está en la calle, convirtiéndola en un lugar lleno de vida y diversión.

Para cenar, nos dirigiremos al restaurante Ruta de la Plata, también conocido como El Patio Chico (Calle Meléndez, 13), situado muy cerca de la Universidad Pontificia. Es un sitio muy acogedor, decorado con estilo barroco, que ofrece una gran variedad de platos caseros en su carta. Las raciones son abundantes y podremos degustar platos típicos salmantinos: chanfaina, patatas meneás, paella, judías verdes, espárragos con dos salsas, consomés y sopas, y ensaladas variadas. Además, deberíamos probar las parrilladas o las carnes a la brasa, tan típicas de la gastronomía de esta zona.

Después de cenar, tenemos que vivir un poco de la marcha universitaria que podremos ver en las calles de todo el centro de la ciudad. Nos resultará fácil encontrar bares y pubs para tomar una copa, porque el movimiento de la gente nos irá llevando a los locales más concurridos. Dispondremos de variedad de lugares con estilos bien distintos. Un sitio muy agradable es el Café Bar Mustang (Calle Escultor Martínez Montañés, 3), en el que la decoración está basada en el mítico Ford Mustang. Tiene una terraza alejada del ruido en la que podemos tomarnos desde cafés especiales a copas de todo tipo. Tiene muy buena música y es un lugar perfecto para terminar relajadamente después de un día tan intenso.

10.00 h.

Salamanca es una ciudad muy especial, según hemos podido comprobar durante la jornada anterior. También es excepcional porque tiene dos catedrales, lo que la convierte en una ciudad prácticamente única. Esta circunstancia se produjo al construir la Catedral Nueva de la Asunción de la Virgen (Calle del Patio Chico, 4), sede de la diócesis de Salamanca, al lado de la Catedral Vieja de Santa María. Se necesitaba una basílica, de mayores dimensiones que la existente, que pudiera albergar a la población creciente de la ciudad universitaria. La idea inicial fue destruir el viejo edificio religioso una vez que la nueva catedral se hubiera terminado, pero finalmente se mantuvieron las dos.

Empezaremos por la Catedral Nueva, de estilo gótico y con detalles barrocos, a la que podemos acceder de forma gratuita, y buscaremos en el flanco izquierdo de la Puerta de Ramos la figura esculpida de un astronauta. Este detalle moderno, dentro de una fachada repleta de figuras religiosas y detalles vegetales, es una licencia artística que se permitieron los restauradores como un guiño a la modernidad del siglo XX. Una vez dentro, tras recorrer la inmensa planta de más de 100 metros mirar hacia arriba y disfrutar del espectáculo de este impresionante edificio plagado de vidrieras.

La Catedral Vieja, para cuyo claustro y museo deberemos pagar una entrada, tiene planta de cruz latina con tres naves y tres ábsides, dos de ellos de arco apuntado, y presenta una sólida robustez más parecida a la de una fortaleza. El interior restaurado es de una enorme belleza y las exposiciones que ofrece el museo suelen ser de interés histórico y artístico sin necesariamente tener que ver con el tema religioso.

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13.30 h.

En esta segunda jornada de recorrido salmantino, podemos hacernos dos planteamientos bien distintos de cara a la comida. Podemos irnos de tapas, como hacen muchos charros y universitarios (que enseguida integran estas costumbres en el quehacer diario), y pasar de bar en bar probando estas pequeñas raciones de platos típicos, con cada bebida que pidamos. Pero si estamos cansados de patear, podemos buscar un buen restaurante de relajarnos sentados para reponer fuerzas. El Restaurante Chez Victor (Calle de Espoz y Mina, 26) es muy famoso en Salamanca y no nos defraudará. Está especializado en la más deliciosa cocina francesa. Es ideal para los románticos ya que se encuentra completamente decorado de forma rústica y acogedora. Y algo muy peculiar: cuentan con una espectacular colección de botellas con tierra de todas partes del mundo.

16.00 h.

Llega la tarde y el final de estos dos días de ruta. Y qué mejor manera que despedirnos de esta ciudad con una imagen de película grabada en nuestras retinas… Si nos vamos al otro lado del río Tormes atravesando el puente romano, podemos pasear por la ribera y observar la ciudad desde una perspectiva privilegiada. Esta imagen, unida a la calma de esta zona y al sonido de las aguas del río, nos proporcionarán la mejor combinación de elementos para guardar un recuerdo maravilloso. A esta foto, llena de sensaciones, recurriremos para querer volver a visitar la ciudad de Salamanca.