En diez o quince años habrán cambiado las regulaciones de emisiones; el panorama industrial y posiblemente el propio concepto de camión tal y como lo entendemos actualmente. Con el Pegaso Fénix proponemos un paseo por el futuro.
Estamos en 2025; la crisis económica es un mal recuerdo del que todos los países han aprendido varias lecciones. Las naciones siguen funcionando por los mismos impulsos y los mismos intereses; sin embargo ahora se sabe que es posible otro modelo económico, otro modelo de sociedad.
En ese entorno un entusiasta grupo de jóvenes ingenieros y técnicos quieren emprender la aventura industrial de rescatar del olvido la mítica marca Pegaso. Este proyecto, bautizado como Fénix por razones evidentes, nace sobre la base de unos requerimientos laborales, económicos, ecológicos, de competitividad y de eficiencia energética totalmente inauditos.
En este sueño podermos imaginar que la UE ha permitido los conjuntos de cinco ejes de hasta 45/50 toneladas y que los niveles de emisiones también han sido revisados gracias a una nueva composición de combustibles, que permiten poder hablar de una auténtica combustión híbrida sin variar, en esencia, la concepción de los motores de combustión interna.
Con una filosofía constructiva nada novedosa pero útil, los responsables del nuevo Pegaso Fénix han decidido integrar elementos y equipos de otros fabricantes para evitar los costes de desarrollo y buscar lo que mejor se adapte a su proyecto.
De esta forma se han buscado los mejores proveedores para una mecánica de 800 CV en configuración V8, un monstruo con 16 litros de cilindrada y un freno motor de compresión de hasta 750 CV de retención. El par máximo es de 390 Mkg y la caja de cambios es automatizada de doce relaciones.
Los sistemas de asistencia a la conducción y las soluciones informáticas embarcadas en el Pegaso Fénix, le convierten en la máquina tecnológicamente más sofisticada del momento.
Más que tecnología punta, en diez o quince años se hablará de "tecnología alterna", un concepto que hace referencia al "conjunto de sistemas controlables por software no residente y adaptables a diferentes configuraciones".
Dicho de otra forma, el Pegaso Fénix será un envoltorio altamente tecnológico y con aspecto de camión, que se adaptará a las distintas necesidades gracias a un programa informático externo, capaz de modificar las prestaciones y comportamiento del vehículo en función de las necesidades y peculiaridades de cada cliente, ruta, etc.
En pocos años es muy posible que las flotas de transporte consistan en unas pocas cabezas tractoras configurables en vehículos rígidos, de distribución o, incluso, de transportes especiales o de obras. Los garajes o almacenes de las empresas de transporte no almacenarán camiones a la espera de un servicio; almacenarán cadenas cinemáticas, motores, sistemas hidráulicos y baterías, muchas baterías.
Al Pegaso Fénix de las grandes rutas europeas le esperará en el aparcamiento de su empresa una cadena cinemática específica para la distribución capilar; o quizás un juego de transformación en rígido para los grandes trenes de carretera de 25,25 metros de longitud. Y quién sabe si el Pegaso Fénix también estará preparado para asumir un juego de suspensiones, motores y equipos para trabajar en obras…
Tecnología punta
Más que tecnología punta, en diez o quince años se hablará de "tecnología alterna", un concepto que hace referencia al "conjunto de sistemas controlables por software no residente y adaptables a diferentes configuraciones".
Dicho de otra forma, el Pegaso Fénix será un envoltorio altamente tecnológico y con aspecto de camión, que se adaptará a las distintas necesidades gracias a un programa informático externo, capaz de modificar las prestaciones y comportamiento del vehículo en función de las necesidades y peculiaridades de cada cliente, ruta, etc.
En pocos años es muy posible que las flotas de transporte consistan en unas pocas cabezas tractoras configurables en vehículos rígidos, de distribución o, incluso, de transportes especiales o de obras. Los garajes o almacenes de las empresas de transporte no almacenarán camiones a la espera de un servicio; almacenarán cadenas cinemáticas, motores, sistemas hidráulicos y baterías, muchas baterías.
Al Pegaso Fénix de las grandes rutas europeas le esperará en el aparcamiento de su empresa una cadena cinemática específica para la distribución capilar; o quizás un juego de transformación en rígido para los grandes trenes de carretera de 25,25 metros de longitud. Y quién sabe si el Pegaso Fénix también estará preparado para asumir un juego de suspensiones, motores y equipos para trabajar en obras
Hoy día las mecánicas de los camiones son un rasgo distintivo que permite saber a qué se dedica el vehículo sin verle y, ante todo, sirve para medir la efectividad de cada modelo en un terreno u otro. Aunque no va a desaparecer la carrera entre las marcas por demostrar sus excelencias ante sus competidores, es muy posible que antes de quince años los camiones tengan sólo tres configuraciones iniciales: básica (larga y corta), trabajos especiales y ligera.
Y es que cada vez está más claro que los vehículos industriales (o de cualquier otro tipo) son acumuladores de tecnologías específicas para uno u otro trabajo. Son "bases modulares de transporte". Bastará con cambiar la cadena cinemática y el sistema de rodaje y reprogramarlo y ya tendremos un vehículo completamente distinto.
Casi todos lo fabricantes de vehículos industriales han intentado imaginar el futuro y aportar su visión de cómo debe ser el mejor vehículo de transporte.. Desde principios de los 90 se viene pensando en la importancia de la aerodinámica y la necesidad de la ergonomía para el conductor. Entonces eran los temas que más importaban, pero hoy se piensa que son importantes otros aspectos como la modularidad de los vehículos tractores, ya sean independientes o rígidos.
Algunos fabricantes han primado en sus estudios la ergonomía para el conductor a la espera de las normativas que vengan desde la UE y hay otros que no han pensado mucho en cómo serán los camiones por fuera, pero sí en cómo se integrarán en la realidad social previsible. En la conjunción de ambos aspectos estará el éxito.