Barcelona

La Ciudad Condal, cuna del Modernismo español y lugar de paso obligado para todo aquel que aprecie el diseño en cualquiera de sus modalidades, embruja a los que la visitan. Pese a que 48 horas no son suficientes para abarcar toda la oferta visual, cultural y gastronómica de la capital catalana, permiten paladear algunos de los encantos por los que desearemos volver a visitarla.

1ª MAÑANA

1ª MAÑANA

09:00 h

Si queremos salirnos de los estándares de las visitas a Barcelona, podemos empezar nuestra ruta con una perspectiva bien distinta de la ciudad: desde el mar. Para ello, bajaremos a primera hora de la mañana al puerto y tomaremos la típica "golondrina" en el Portal de la Pau. Podremos decidir que esta embarcación de casco de madera (si tenemos suerte) nos haga un recorrido más breve por el interior del puerto (World Trade Center, puente de la Porta d'Europa,...), o dedicar una hora y media y llegar hasta el Port Fòrum, en Sant Adrià de Besós. En las dos travesías contemplaremos una ciudad que, después del año 1992 y gracias a las reformas para celebrar los Juegos Olímpicos, disfruta de un perfil de costa moderno y dinámico.

 

11:00 h

Una vez de vuelta al muelle, estaremos a los pies de la escultura de Cristóbal Colón, un monumento construido para conmemorar la Exposición Universal que acogió Barcelona en 1888. En su interior, un ascensor permite subir hasta la parte superior de la columna que sostiene la figura del descubridor, y disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad. Después, adentrándonos en otra zona del puerto, nos dirigiremos hacia el puente de madera levadizo del Maremagnum. Mientras caminemos sobre él, podremos ver el agua entre las rendijas de los tablones de madera y sentirnos literalmente encima del mar (pero sin mojarnos). Al otro lado, encontraremos un centro comercial muy peculiar y buscado por los turistas ya que, como se encuentra en puerto franco, muchos productos son más baratos porque no tienen que pagar aranceles.

Si preferimos no entretenernos en tiendas de moda o de regalos, podemos ir paseando por el muelle hasta el Museo Marítimo de Barcelona, en Drassanes. En este espacio, podremos contemplar auténticas joyas de la navegación, con reproducciones espectaculares como la de la Galera Real de Juan de Austria, barco insignia en la Batalla de Lepanto.

El siguiente objetivo en nuestra ruta, siguiendo la línea del mar, será el barrio de pescadores de la Barceloneta, donde encontraremos las playas urbanas creadas artificialmente con la llegada de las Olimpiadas. Hasta ese momento, se decía que Barcelona daba "la espalda al mar", pero gracias a una nueva forma de entender la ciudad, sus habitantes y turistas pueden disfrutar en verano, y también en invierno, de las playas de El Bogatell, Mar Bella y Nueva Icaria, entre otras. Si hace buen tiempo, podremos sentarnos en alguno de los chiringuitos y tomarnos un refresco mirando al mar.

1ª TARDE

1ª TARDE

14:00 h

Después de una mañana tan completa es normal que tengamos ganas de comer, por lo que podemos optar por buscar en la zona de la Barceloneta o del Puerto Olímpico algún restaurante típico de arroz. En el Paseo Joan de Borbó nos iremos tropezando con oferta de arroces y paellas a cada paso. También son típicos Can Majó (calle L'Almirall Aixada, 23) y Casa Solé (calle Sant Carles, 4) para amantes de las mariscadas. Otros restaurantes de la zona para tantear son el Racó del Pòsit (calle Ramon Trias Fargas, 2), donde se puede degustar una extraordinaria vieira, o El Nou Ramonet (calle Carbonell, 5), que también ofrece un buen surtido de tapas.

Una alternativa muy diferente a las planteadas a pie de costa, es ir en el funicular al restaurante Torre de Alta Mar, en la montaña de Montjuïc y comer contemplando una panorámica de Barcelona difícil de olvidar.

 
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17:00 h

Si finalmente hemos decidido subir a comer a Montjuïc, podemos tomarnos un café en la terraza que hay detrás del castillo. La bajada de la montaña puede darnos también una imagen más de Barcelona, con ese bosque de pinos entre algunos edificios emblemáticos de las instalaciones deportivas de las Olimpiadas del año 1992. Cuando lleguemos a las escaleras mecánicas, podremos ir haciendo el recorrido y a la vez contemplar la ciudad mientras bajamos poco a poco. Este nuevo "aterrizaje" en el suelo de Barcelona nos habrá permitido ver los edificios de la Fira y la Fuente Mágica de Montjuïc.

 
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18:00 h

Si queremos aprovechar la tarde en esta zona de la ciudad, durante el descenso de la montaña, podemos pararnos en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), que dispone de una extensa representación de arte catalán, desde el románico hasta mediados del siglo XX. Otro centro de arte que merece la pena visitar es la Fundación Joan Miró que, aparte de la extraordinaria colección de arte de la que dispone, los fines de semana ofrece conciertos y organiza actividades para los más pequeños.

También resulta entretenida la visita al Pueblo Español, una recreación de lugares emblemáticos de todo el país. Dentro de este recinto, aparte de establecimientos de artesanía de todo tipo donde se puede ver trabajando a los artesanos, se celebran conciertos y espectáculos teatrales. Y, continuando con la recreación, el visitante también puede degustar platos típicamente andaluces, gallegos, castellanos... Puede ser un lugar estupendo para terminar la primera jornada de nuestra visita a Barcelona.

 

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2ª MAÑANA

2ª MAÑANA

9:00 h

Para hacerse una idea de las dimensiones y los límites de Barcelona es indispensable observar la ciudad desde un balcón privilegiado, como es la azotea de la Casa Milà. En compañía de unas chimeneas que parecen guerreros, podremos disfrutar de una original vista del paisaje urbano. Este edificio, diseñado por Antonio Gaudí en la primera mitad del siglo XX, es también conocido como La Pedrera. Representa uno de los ejemplos más llamativos de la arquitectura modernista, que sigue manteniendo la frescura de un diseño ondulante y vivo, y que no deja indiferente a quien lo contempla. Ubicado en pleno Eixample barcelonés, esta visita nos ayudará a entender mejor la estética de muchos edificios de la capital catalana.

 
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10:30 h

Una vez que hayamos salido de la Casa Milà, podemos completar la introducción en el mundo del Modernismo burgués visitando tres edificios emblemáticos que se encuentran entre las calles Consell de Cent y Aragó, en lo que se dio a llamar "la manzana de la discordia". El primero que se encuentra es la Casa Lleó-Morera, obra del arquitecto Lluís Doménech i Montaner y, a muy poca distancia, la Casa Batlló, otra de las obras de Gaudí y la Casa Amatller, de Josep Puig i Cadafalch, a cuyas puertas, una baldosa en el suelo indica el kilómetro cero de la Ruta Europea del Modernismo. También podemos dirigir nuestros pasos a la Sagrada Familia, en la que, además del espectáculo visual de la catedral y su evolución, existe la curiosidad por ver cómo se sigue construyendo.

 
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12:30 h

Después de la contemplación de los edificios modernistas más significativos, podemos hacer una parada en el poco conocido Museo del Perfume. Este espacio, ubicado en el Passeig de Gràcia (número 39), exhibe todo tipo de frascos de perfume de distintas culturas y periodos de la historia. También, para contemplar uno de los patios interiores más curiosos del Eixample, podemos entrar en la tienda de objetos de diseño Vinçon. En este establecimiento, aparte de encontrar todo tipo de regalos curiosos, elementos decorativos y menaje para la casa, existe una sala de exposiciones orientada al diseño gráfico e industrial.

 

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2ª TARDE

2ª TARDE

13:30 h

Cuando empiece a apretar el hambre, y tras una mañana de tanto recorrido, podemos dirigirnos hacia el mar por la conocida Rambla de Canaletes. Mientras paseamos por una de las zonas más concurridas de la ciudad, nos podemos acercar a la Boquería, como se conoce comúnmente al mercado de San José. Dentro, podemos degustar una ensalada de fruta recién cortada mientras visitamos las paradas de este emblemático mercado, en el que se pueden encontrar productos tan exóticos como los caramelos de escorpión. Otra alternativa sería desviarnos hacia el Barrio Gótico y visitar el mercado de Santa Caterina, al lado de la catedral. Este edificio, restaurado por el estudio Miralles/Tagliabue, ofrece un espectacular y colorista techo de diseño vanguardista que resulta tremendamente atractivo. En su interior, aparte de las puestos tradicionales, también podemos comer en el restaurante moderno y acogedor Cuines, del Grupo Tragaluz.

 
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16:00 h

De vuelta a conocer la ciudad, podemos perdernos por la Barcelona medieval y romana, que descubriremos detrás de la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, sede del Arzobispado de Barcelona en Cataluña. Esta zona está llena de calles estrechas con nombres pertenecientes a los distintos gremios en los que se agrupaban los comerciantes de un mismo oficio durante los siglos XIV y XV, tales como Cotoners (algodoneros) o Assaonadors (curtidores). Y, aparte de establecimientos convencionales, podremos adentrarnos en tiendas de segunda mano o anticuarios. Otra parada interesante que podemos hacer es en el edificio del Centre Excursionista de Catalunya, en la vía del Paradís, en donde se encuentran los restos del tempo de Augusto. Este espacio, pese a pertenecer a una fundación privada, fue abierto al público en el año 1993.

 
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18:00 h

Para no quedarnos con la idea de que Barcelona es una ciudad con elementos del pasado, nos adentraremos en el barrio del Born que nos fascinará por dos aspectos fundamentales: sus calles llenas de tiendas de ropa y artículos de regalo de jóvenes diseñadores, y la iglesia que ha dado lugar a uno de los mayores best sellers de los últimos tiempos, Santa María del Mar. La moda alternativa se nos presenta en establecimientos que, pese a ser nuevos, se instalan en edificios y palacios góticos, por lo que el contraste y la sorpresa de lo que encontramos en su interior son mayores. Y, codo con codo, estas muestras de diseño comparten espacio con museos emblemáticos como el de Picasso o el Textil. Por otro lado, para los que han leído La catedral del mar, resultará impresionante visitar el hermoso templo mariano en el que se inspiró su autor, Ildefonso Falcones.

 
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20:30 h

A la hora a la que las tiendas empiezan a cerrarse y entran ganas de sentarse en alguna de las terrazas para tomar algo, el mismo Born nos ofrece diversas alternativas de cara a la cena. Es una zona de Barcelona muy concurrida todo el día y también al llegar la noche, cuando acude mucha gente joven para disfrutar de la calle. En muchas de las callecillas de este barrio, podemos encontrar espacios agradables para tomar unas tapas, como es la Lonja de Tapas (placeta de Montcada, 5), o degustar unos pinchos en el Sagardi Euskal Taberna (calle Argenteria, 62). Aunque también podemos tener una cena más convencional en locales emblemáticos de la ciudad como el Xampanyet (calle Montcada, 22), el Café de la Princesa (calle Sabateret, 1-3) o en un lugar algo más sofisticado como el Dans Le Noir? (Paseo Picaso, 10). Nuestra elección dependerá del hambre y de lo que nos apetezca experimentar.

Si no estamos demasiado cansados después de la jornada, podemos tomar una copa después de la cena en alguno de los muchos locales que abren la noche barcelonesa en el Born. En el paseo central del barrio podemos disfrutar de cócteles exóticos y los mejores mojitos de Barcelona en dos locales clásicos: el Miramelindo (Paseo del Born, 15) con música de jazz, y El Copetín (Paseo del Born, 18) con música en directo. Pero si, en lugar de una copa tranquila, queremos bailar y disfrutar de una noche de marcha, muy cerca de la rambla está la discoteca Magic Rock Barcelona (Paseo Picasso, 40).

De esta manera, terminaremos nuestra visita de dos intensas jornadas a Barcelona, a donde seguro que volveremos para seguir conociendo otras partes de la ciudad.

 
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