El Algarve y la Costa de la Plata

A pocas horas en coche, el país vecino promete tesoros escondidos, fortalezas, fértiles valles, hermosas playas, balnearios, campos de golf y animados pueblos de pescadores para disfrutar de una merecida escapada. Mientras que en el sur, la costa del Algarve se ha convertido en uno de los principales destinos del Mediterráneo sabiendo conservar su sabor tradicional, en el centro, la Costa de la Plata ofrece hermosas bahías, arquitectura y patrimonio histórico.

1ª MAÑANA

1ª MAÑANA

9 h. Más de cien playas para elegir

Con 69 banderas azules, el Algarve es un paraíso para amantes del sol, el mar y los deportes al aire libre: vastos arenales, recónditas calas de roca, animados centros costeros, glamour… El abanico de posibilidades es generoso. Las bonitas ensenadas de arena dorada de Albufeira han convertido a este antaño encantador pueblo de pescadores en uno de los centros turísticos por excelencia del sur de Portugal. Desde la popular Praia de Sao Rafael hasta la Praia da Oura, la costa está salpicada de pequeñas calas y ensenadas de agua cristalina, protegidas por inmensos acantilados de roca rojiza. Una de las más populares es la Praia dos Barcos, también conocida como la Playa de los Pescadores, donde la llegada de los marineros en sus barquitas de colores crean una estampa pintoresca. Hacia el oeste, el paisaje se vuelve escarpado. Destaca Carvoeiro, rodeada de casas de estilo árabe, y las evocadoras formaciones rocosas de las calas de Algar Seco. La Praia da Rocha, en la aldea romana de Portimão, es una de las más fotografiadas.

 

11 h. Recorrer en barco las grutas de Ponta da Piedade

Los mares salvajes y las aguas espumosas de la Costa Vicentina, especialmente la Praia da Figueira, se llenan de aficionados al surf y al buceo. En contraste, en la localidad de Lagos, la bellísima Praia da Dona Ana, a la que se llega andando en media hora, es una ensenada de aguas tranquilas y transparentes. En sus alrededores, llama la atención la cantidad de calas, arcos y grutas que se extienden por este agreste litoral, desde el promontorio Ponta da Piedade hasta Luz. Desde el faro de Ponta da Piedade se pueden hacer excusiones a pie por los acantilados para observar las fantásticas formaciones rocosas esculpidas por el viento. Otra opción es subirse a la barca de algún pescador para dar un paseo marítimo y explorarlas desde el agua.

1ª TARDE

1ª TARDE

14 h. Faro, la capital del Algarve

No se puede pasar por alto la capital de la región. La atractiva ciudad amurallada de Faro y el centro se pueden recorrer fácilmente a pie para empaparse de la cultura y la historia de las civilizaciones que han pasado por este importante puerto mediterráneo. Se accede al casco antiguo por el pórtico árabe Arco da Vila, coronado por una talla de Santo Tomás de Aquino, patrón de la ciudad. La Sé de Faro, la catedral, construida en los terrenos de una antigua mezquita, es majestuosa. Lo mismo sucede con el palacio obispal del siglo XVIII. En el exterior de la muralla hay otros monumentos interesantes, como la barroca Igreja do Carmo y la Capela dos Ossos, una capilla construida con huesos de monjes carmelitas. Se debe callejear por la animada zona peatonal vertebrada por la Rua de Santo António, llena de comercios de artesanía de cuero, cerámica, cestería y azulejos. Si se tiene oportunidad, es recomendable surtirse de productos de la región para el picnic del mediodía: pan, higos secos, quesos de oveja, embutidos picantes, aceitunas adobadas, vinho verde, dulces de almendra y una botella de amarguinha, un delicioso licor de almendra amarga.

 

16 h. Alejarse del bullicio en Ría Formosa

Partiendo de Faro, es posible alejarse de la animación turística y descubrir dos de las perlas naturales de la región. La primera es el Parque Natural da Ría Formosa (Centro de visitantes a 1 km al este de Olhão), un lugar privilegiado donde conocer la fauna y la flora del Algarve. Se trata de una serie de salinas y lagunas de agua salada protegidas del mar por una singular cadena de dunas que da cobijo a numerosas aves acuáticas, plantas, insectos y peces. Es interesante también conocer el perro de agua portugués, una raza en peligro de extinción que se cría aquí, utilizada antiguamente para pescar. La segunda son las playas desiertas ubicadas entre la Ría Formosa y el Atlántico, en las Ilhas Armona y Culatra que, con su arena blanca y agua límpida, conforman pequeños paraísos. Son accesibles únicamente en barco (todos los días desde Olhão, Faro y Tavira). Hay empresas, como Natura Algarve, que ofrecen veladas románticas en barco a las islas con vinho verde, fresas y recital de poesías. También debe mencionarse la infinita playa de Ilha Tavira, la más accesible de todo el rosario de islotes: se puede llegar en transbordador o por una pasarela.

 

19 h. Historia y naturaleza en el interior

El viaje hacia el interior muestra una cara bien distinta del Algarve. Un accidentado paisaje trufado de pueblos blancos presenta una exuberante vegetación en forma de cultivos de cítricos y alcornocales que recuerdan que Portugal es un importante productor de corcho. La zona boscosa de la Sierra de Monchique brinda la posibilidad de realizar agradables paseos en familia o acercarse a la ciudad balnearia Caldas de Monchique. Mientras, en otros rincones se pueden encontrar importantes yacimientos prehistóricos, villas romanas, fortalezas árabes o capillas de estilo manuelino. De visita obligada son las calles empedradas de Silves –antigua Xelb– que, bajo dominio musulmán, fue una ciudad de brillantes cúpulas y minaretes, palacios recubiertos de mármol, y cuna de poetas y artesanos. También, el mercado y las galerías de arte de Loulé y las fuentes de Alte, uno de los pueblos más bonitos del Algarve rural. No hay que perderse tampoco la apacible villa de Estói, que presume de tener un espléndido palacio rococó con jardines de naranjos y azulejos, y el asentamiento romano de Milreu (siglo I dC).

 

21 h. Resarcirse en una ‘pousada’ escuchando fado

La sardina, el bacalao y el atún son la base del comercio pesquero y la industria conservera de Portugal, pero también el ingrediente principal de la suculenta gastronomía del sur. Toda la costa rebosa de restaurantes, tabernas, bares y pousadas donde degustar delicioso pescado fresco y marisco. Algunas especialidades de la región son las sardinas asadas, el atum de cebolada –un filete de atún en una cama de tomate y cebolla–, la cataplana de pescado o carne, la caldeirada –un estofado de pescado con patata–, las lulas recheadas –calamares rellenos de carne y arroz– y el guiso de cordeo o ensopado borrego. No pueden faltar los dulces, elaborados principalmente con almendra e higo, y las queijadas. El Algarve es un festín para el paladar. Y para el oído, pues en varios locales tocan agradables sesiones de fado, música de esclavos africanos cuya traducción sería destino.

2ª MAÑANA

2ª MAÑANA

10 h. Arena blanca y pueblos de pescadores

Saliendo de Faro, se toma la autopista A-1 en dirección a las regiones de Estremadura y La Beira litoral, o lo que es lo mismo, la Costa de la Plata, famosa por sus tesoros arquitectónicos, su artesanía, sus bosques y, por supuesto, sus playas. Al llegar a la localidad de Batalha, y tras una visita al espectacular monasterio dominico de Santa Maria da Vitória –declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco–, el viajero debe desviarse hacia Nazaré. Esta hermosa localidad pesquera conserva todo su sabor tradicional. No es difícil ver a los pescadores y a sus mujeres zurciendo las redes a pie de playa, una de las más pintorescas de la región. Merece la pena tomar el funicular que lleva al enclave elevado de Sítio para tomar una panorámica del litoral. A poco más de 10 kilómetros al sur, se halla la playa de arena blanca Sao Martinho do Porto. Otro puerto importante es el de Peniche, situado en una pequeña península, cuyos habitantes viven de cara al mar. Una fortaleza y una muralla del siglo XVI, calles estrechas y caserones de níveas fachadas son sus otros atractivos.

 

13 h. Surcar los canales de Aveiro

Antes de dirigirse a la pequeña Venecia portuguesa, Aveiro, se puede hacer un alto en la animada Figueira da Foz para practicar parasaling o surf. Un poco más al norte, Praia da Mira es una bonita villa pesquera situada entre las dunas de una reserva natural, el Atlántico y la laguna de Barrinha. Esta última apta para el baño. Las embarcaciones varadas en la arena dibujan auténticas estampas de postal. Las apacibles aguas de la ría de Aveiro y su laguna marina condicionan desde hace siglos la vida de esta localidad, de la que se cree que fue fundada en la época de Marco Aurelio, y que conoció la prosperidad gracias a sus salinas y a los bacalhoeiros que pescaban en Terra Nova. La ciudad se perfila a través de un interesante laberinto de canales surcados por coloridos moliceiros, pequeñas barcas para faenar que recogen las algas que se usan después como fertilizante. A ambos lados del canal Central, una sucesión de edificios art nouveau, un mercado de pescado, el Museu de Aveiro, iglesias y monumentos. No se debe dejar de probar los ovos moles, una especialidad local a base de yemas dulces recubiertas de azúcar con formas inspiradas en el mar.

2ª TARDE

2ª TARDE

17 h. Un paseo por la histórica Buçaco

Un encantador jardín botánico salpicado de árboles gigantes, capillas, cuevas, monasterios, lagos, miradores y fuentes de agua cristalina. Eso sería a grandes rasgos el bosque de Buçaco, que crece en medio de la sierra, al norte de Coimbra. Es más que recomendable olvidar por un rato el sonido del mar para sumergirse en este mágico universo que fue lugar de retiro de los carmelitas en el siglo XVI. Se plantaron especies traídas de las colonias y hoy presume de tener, en sus más de 100 hectáreas, un total de 700 especies. Sus sendas fueron testigos de capítulos de la historia de Portugal, como la batalla de Buçaco, que enfrentó a las tropas portuguesas e inglesas contra las francesas en 1810. Desde el mirador de la Cruz Alta, se obtienen magníficas vistas de la Fonte Fria, una impresionante cascada alimentada por seis manantiales, del Vale dos Fetos (valle de los helechos) y, por supuesto, del maravilloso palacio de estilo neo-manuelino construido por los últimos reyes de Portugal en el siglo XIX, hoy Hotel Palace do Buçaco. Aunque ocupa el espacio del antiguo monasterio, del convento original sólo se pueden visitar los claustros, la capilla y algunas celdas. Como guinda para el relax, nada mejor que sumergirse en las aguas termales de las vecinas ciudad-balneario Luso y Curia.

 

19 h. La universidad más antigua de Portugal

En la hermosa Coimbra, uno debe deleitarse con el patrimonio cultural de Portugal, destacando su Universidad, una de las más antiguas, ilustres y mejor preservadas de Europa (fue construida en 1290 por el rey Dinis), y su suntuosa biblioteca barroca, con más de 300.000 libros. El ambiente es totalmente universitario en el casco antiguo, con bandas de estudiantes cantando fados, quemando las cintas de sus togas para celebrar el fin de los exámenes o saboreando un rico plato de lechón. Cuna de reyes y lugar de paso de múltiples civilizaciones, el Museo Nacional Machado de Castro acoge restos arqueológicos celtas, romanos, mozárabes y cristianos que atestiguan la importancia que ha tenido Coimbra en la fundación de la nación portuguesa. Entre los edificios emblemáticos está la Sé Velha (siglo XII), de estilo románico, que parece más una fortaleza que una catedral, las iglesias de São Tiago, Santa Cruz y São Salvador y la Torre de Anto. Por último, en parque temático Portugal dos Pequenitos se puede explorar el país gracias a las maquetas en miniatura de sus pueblos y templos.

 

HOTELES

 

RESTAURANTES
Descubre nuestras propuestas de escapada
  • Lisboa

    Una ciudad de la que es difícil marcharse cuando se la conoce de cerca.
  • Andalucía Suroccidental

    Un recorrido por una de las zonas más bellas de Andalucía.