Top five submarinismo en España

Los mejores destinos de submarinismo en España

Adentrarse en los secretos del mar

Con más de 3000 kilómetros de costa, es fácil adivinar que nuestro país es un destino perfecto para los amantes de la inmersión deportiva. Hay muchos puntos donde sumergirse y bucear rodeados por bancos de peces y colonias de otros animales marinos en ecosistemas muy variados. Estos son los mejores lugares para convertirse, por unas horas, en auténticas criaturas del mar.

RIAS BAIXAS

RIAS BAIXAS

Islas Cíes, la joya de las Rías Baixas

Este pequeño archipiélago forma una barrera natural entre el Atlántico y la ría de Vigo. Su privilegiada situación convierte su ecosistema submarino en una muestra de diversidad única. Paredes rocosas, fondos arenosos o bosques de algas, aquí cualquier hábitat es posible. Y en todos ellos encontraremos una riqueza paisajística y natural que nos sorprenderá.

Las islas Cíes forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas, junto con otros pequeños archipiélagos: Ons, Sálvora y Cortegada. Las islas principales son Monteagudo (la más septentrional), Faro y San Martiño, con el islote de Boeiro algo más separado. Debido a la acción de la arena arrastrada por la ría y que topaba con el archipiélago, Monteagudo y Faro están unidas por la barrera arenosa de Rodas, lo que ha permitido la creación de una playa y de una laguna de agua salada, el lago dos Nenos, donde se pueden ver anguilas y otros peces.

En el caso de las Cíes, la paulatina despoblación de las islas a partir del siglo XVI, debido a la dureza del clima y a los continuos ataques piratas, tuvo un efecto positivo en el entorno natural. La industria pesquera tampoco acabó de asentarse en las islas de forma definitiva. Sin embargo, el interés turístico y el efecto del tráfico marítimo comercial de Vigo y Baiona sí que llegaron a poner en peligro su extraordinaria biodiversidad.

Las Cíes son excepcionales por varios motivos. Para empezar, aunque están situadas en océano abierto, todavía quedan bajo los efectos de la corriente del Golfo, que aumenta la temperatura media de sus aguas hasta los 14 ºC. Por otra parte, forman una barrera natural a las mareas que, procedentes de la ría de Vigo, desplazan su riqueza de nutrientes hacia el exterior.

Esto se transforma en una riqueza de flora y fauna submarina como en ninguna otra zona del litoral español. Lo podremos comprobar en cuanto lleguemos a algunos de los puntos de inmersión recomendados, por ejemplo, por el Club de Buceo Islas Cíes. En la parte exterior del archipiélago, batido por el furioso Atlántico, predominan los fondos rocosos y las especies capaces de resistir este hábitat. En los desfiladeros verticales de El Ruso, frente a la isla de Monteagudo, o en El Príncipe y la bahía de Monteagudo, veremos congrios, anémonas, erizos de mar, percebes, lapas, centollos e incluso pulpos, lubinas y rodaballos. Muchas de estas criaturas están acostumbradas a los submarinistas, con lo que igual se acercarán a nosotros sin ningún miedo, así que es mejor tener preparada la cámara de fotos.

En la parte interior de las Cíes, la que da a la entrada de la ría de Vigo, predominan los fondos arenosos, con especies que han escogido su capacidad de enterrarse como método de supervivencia (navajas, almejas, sepias y cangrejos ermitaños). Para bucear a su lado, no hay nada mejor que sumergirse en Los Ciegos (los congrios y cazones se dejan ver por las grietas), en el islote de Viños (atención a las rayas) y frente a la isla de San Martiño, donde las colonias de cnidarios cubren las paredes de rocas sumergidas y los espectaculares bosques de algas laminariales de color pardo ofrecen alimento y protección a cientos de pequeños invertebrados.

También podemos bucear hasta Os Pesos, con zonas de caída vertical de hasta 38 metros de profundidad, donde, si tenemos suerte, podemos ver las piedras con muescas que en su momento se usaban como lastre en las embarcaciones que pasaban por la zona. Otra opción es visitar alguna de las bateas abandonadas que ahora sirven de improvisados hoteles para peces y moluscos. En estas inmersiones nos daremos realmente cuenta de la riqueza y diversidad del fondo marino de las Cíes, adonde merece la pena regresar en más de una ocasión.

FORMENTERA

FORMENTERA

Formentera, de isla de piratas a refugio de vida submarina

Tan cerca y, a la vez, tan lejos de la tumultuosa y cosmopolita Ibiza, Formentera es un remanso de tranquilidad, tanto en tierra como en sus fondos marinos. Bucear en sus limpias aguas es uno de los mayores placeres para los submarinistas, especialmente en determinados puntos como La Plataforma o Punta Pedrera.

La Plataforma es una de las inmersiones más reconocidas y solicitadas por los aficionados al submarinismo en el Mediterráneo. Llegamos a ella desde el puerto de La Savina, donde tienen su sede las principales compañías de buceo de la isla, comoVellmarí Formentera (tel.: 971 322 105). Este es el único puerto de acceso a una isla que, a lo largo de los siglos, permaneció despoblada durante mucho tiempo, sobre todo debido a la funesta acción de los piratas berberiscos, que estuvieron bien activos hasta el siglo XVII. Poco a poco, la isla se fue repoblando pero, dadas sus dimensiones y el difícil acceso, nunca ha sufrido la masificación que auguraba su éxito turístico.

En La Plataforma, a una profundidad de 30 metros, descubriremos un original pecio (restos de embarcaciones, bateas o cualquier artefacto hecho por el hombre que se encuentra sumergido). Se trata de Mariana, los restos de una piscifactoría en su momento dedicada a la cría de doradas, que ahora permanece escorada (entre 11 y 32 metros de profundidad). Es uno de los entornos donde más especies animales abundan, que eligen sus recovecos para plantar sus moradas y para reproducirse, ya que nadie les molesta. Aquí veremos congrios, morenas y las imponentes barracudas, que nadarán a nuestro lado como si nada.

Peces, crustáceos y algas se benefician de que el fondo marino de esta zona está completamente protegido ya que pertenece al Parque Natural de ses Salines d’Eivissa i Formentera (tel.: 971 301 460 / 696 349 514). Esta protección ha ayudado a conservar la riqueza natural de otros puntos de inmersión y a mantener la excelente visibilidad de sus aguas, con un radio de entre 15 y 50 metros de profundidad, donde bucearemos sin problemas para distinguir objetos, rocas y animales.

Punta Pedrera es una pared en forma de acantilado a apenas cinco minutos de La Savina, con otro pecio convertido en morada de la fauna submarina: los restos del Hermanos Florin. Este arrastrero, hundido en 1995, está varado en un bosque de posidonias. Otras zonas de inmersión recomendables son El Arco (llamado así por unos arcos de piedra sumergidos, donde se puede bucear con tranquilidad sin estar pendientes de las mareas ni de las paredes con peligro de desprendimiento), Punta Prima (una pared que cae hasta los 78 metros, en la que sí que debemos estar atentos a las rocas y a las grietas, donde sorprenderemos a más de un crustáceo), o la plataforma rocosa de La Mola. En todos ellos estaremos rodeados por especies como salmonetes, langostas, pulpos, corvinas, mojarras, meros… Animales que han hecho suyos los arrecifes de coral rojo y las praderas de posidonias.

Otro lugar predilecto de los submarinistas son las cuevas de Punta Rasa. Se requiere un nivel de experiencia mínimo para entrar en ellas. Descubriremos sus lagunas interiores, que cuentan con una burbuja de aire que nos permite quitarnos el equipo para poder respirar por nuestra cuenta. Estamos en un marco inundado por el silencio, que casi resuena en la cavidad, mientras observamos los efectos de la luz que proviene del exterior sobre la roca. Sin duda, es toda una experiencia.

CABO DE CREUS

CABO DE CREUS

El cabo de Creus, cuando la montaña se hace submarina

Estamos en el punto más oriental de la Península Ibérica, en el que las últimas estribaciones de los Pirineos se sumergen en las aguas del Mediterráneo. El resultado es un paraje en el que las rocas y la ausencia de tráfico comercial se han unido para crear un fondo marino lleno de alicientes para el submarinista.

Las aguas que rodean el cabo de Creus se han beneficiado de quedar lejos de las rutas marítimas comerciales habituales y de los cruceros que enlazan Barcelona con Marsella o Génova. Esto, unido a su escarpada orografía, ha preservado sus aguas, que se mantienen limpias y transparentes. Un paisaje que se suma a la increíble oferta marina de la zona, que forma parte del Parque Natural de Cap de Creus, famoso por las pequeñas calas, inaccesibles desde tierra, que sirven de fondeadero para las embarcaciones de buceo.

El parque se divide en varias zonas. Debemos tener en cuenta que la isla de s’Encalladora, justo frente al famoso faro del Cabo, tiene la consideración de reserva natural integral, así que el submarinismo deportivo está prohibido en sus aguas. En el resto del parque, se puede hacer de forma libre y responsable, aunque hay zonas restringidas en las que hay que atenerse escrupulosamente a las indicaciones.

La reserva del cabo de Creus se divide en dos zonas: mar d’Amunt (mar de arriba), desde el cabo hasta la localidad de Port de la Selva, muy cerca ya de la frontera con Francia; y mar d’Avall (mar de abajo), desde el cabo hasta el golfo de Roses. Para la primera zona, entre los mejores clubes de buceo destaca el Centre d’Immersió Cap de Creus, que nos guiarán por varios puntos de inmersión, siempre señalizados con boyas de amarre, como en La Galera y Bau del Molí, bastante accesibles y sin dificultades técnicas, Bau de la Torre o la isla de la Massa d’Or, uno de los favoritos de los buceadores. En el propio cabo de Creus, zona de reserva, tenemos lugares de inmersión como la cala Fredosa o cala Jugadora.

Si nos decidimos por mar d’Avall, nos encontramos con otras zonas muy aconsejables, como la cala Montjoi (donde hasta el año pasado estuvo abierto el famoso restaurante El Bulli de Ferran Adrià), el Bau del Cap Trencat, con sus grutas y túneles, o la punta Falconera. Sin embargo, el lugar más solicitado, por la riqueza de su fauna y flora y sus paisajes submarinos, es El Gat, en la zona protegida del cabo de Norfeu y que conocen bien los guías del Roses Sub Diving Center. Su nombre (gato, en catalán) se debe a la curiosa forma que tiene una de las rocas que emergen sobre el agua, ya que parece un minino tranquilamente tumbado sobre el mar. Por debajo, encontramos varias plataformas marinas que descienden hasta más de 40 metros de profundidad. Es un descenso escalonado que nos permite observar poblaciones de congrios, morenas, pulpos, sargos, doradas y peces luna. Un verdadero pequeño zoológico submarino que seguramente nos deparará momentos inolvidables durante la inmersión.

Toda la zona submarina del cabo de Creus es de una extraordinaria riqueza medioambiental, sobre todo en la parte más cercana al cabo, donde las formaciones pirenaicas se sumergen todavía unos diez kilómetros mar adentro. Esto hace que proliferen las formaciones rocosas y una compleja geología, con caídas de hasta cincuenta metros muy cerca de la costa. Esto ha permitido la aparición de ecosistemas singulares, con fondos coralígenos y grandes poblaciones de posidonias y gorgonias (criaturas con aspecto de arbusto marino pero que, en realidad, pertenecen al reino animal). Aquí es donde los peces y otros invertebrados consiguen su alimento y encuentran protección, tanto de las corrientes marinas como de los principales depredadores. Estas condiciones a nosotros nos servirán para pasar unas horas de submarinismo irrepetibles.

ISLAS COLUMBRETES

ISLAS COLUMBRETES

Islas Columbretes, un regalo volcánico frente a Castellón

El cráter emergido de un antiguo volcán se ha convertido en uno de los mejores parajes para la práctica del submarinismo en la costa del Levante. La Illa Grossa (Columbrete Grande) es la principal isla de este pequeño archipiélago, pero no su única alternativa.

Las Columbretes se encuentran a una distancia de treinta millas marinas de El Grao, el puerto pesquero de Castellón de la Plana. Incluso la oficina de información y reservas de la Reserva Natural de las Islas Columbretes está en el Planetario de Castellón (tel.: 964 288 912), que se halla en El Grao. Desde aquí se puede coordinar nuestra visita, que deberá seguir fielmente las indicaciones de los guardas. Por ejemplo, hay que respetar la prohibición de realizar cualquier tipo de actividad subacuática en las reservas integrales del Murall del Cementiri y en el islote del Bergantín (o del Carallot).

Aun así, las Columbretes ofrecen muchas opciones para disfrutar de una inmersión espectacular. En la bahía de la isla Grossa, la única con presencia humana, nos daremos cuenta fácilmente de su origen volcánico. Estamos en el centro del cráter circular inundado, donde hay dos puntos de inmersión señalizados por boyas de amarre. Uno es más interior y permite un buceo más tranquilo y sin corrientes, ya que está protegido del mar abierto. Nos depara excelentes vistas sobre los fondos marinos de algas laminariales, estrellas de mar y pequeñas comunidades de pejeverdes, santiaguiños, morenas… Los submarinistas más avezados prefieren el segundo punto, que permite salir hacia el exterior, bordeando el Mascarat, una roca con forma de almendra que marca el límite natural del cráter. Hay que tener cuidado con las corrientes que entran en la bahía, por lo que se requiere un esfuerzo físico importante. Ya en mar abierto, nos asombrarán las paredes volcánicas que caen a pico hasta más de 80 metros de profundidad, con lo que no se ve el fondo a pesar de la excelente visibilidad habitual en estas aguas.

A nuestro alrededor, podremos apreciar un espectáculo increíble, con colonias de gorgonias rojas que tapizan paredes y rocas, estrellas de mar, salmonetes, mojarras, castañuelas, doradas, langostas rojas, sargos, algún pez luna y barracudas y meros de buen tamaño. En algunos casos, los peces pueden llegar a tocarnos, tan acostumbrados como están ya a la presencia humana. Este espectáculo se reproduce en las inmersiones que podemos hacer en los otros dos islotes del archipiélago, La Horadada y La Ferrera o Malaspina. Por eso, lo mejor es contar con el asesoramiento de profesionales, como los del Centro de Actividades Subacuáticas Barracuda, que tiene su base en el puerto deportivo Las Fuentes, en Alcossebre.

MAR DE ALBORÁN

MAR DE ALBORÁN

Mar de Alborán, entre el Mediterráneo y el Atlántico

El mar de Alborán ocupa la parte más occidental del Mediterráneo, cuando se estrecha hasta llegar a Gibraltar y su conexión con el Atlántico. Tomando como base la isla de Alborán, tenemos a nuestro alrededor lo mejor de los dos ecosistemas y la posibilidad de avistar especies marinas ciertamente espectaculares.

Ya en la superficie, nos sorprenderán los saltos de los cetáceos que abundan en las aguas del Estrecho: delfines, calderones, marsopas… Serán nuestros compañeros mientras decidimos dónde sumergirnos, ya que tenemos varias opciones. Podemos dirigirnos hacia la propia isla de Alborán, un islote plano, azotado por el viento, de apenas 600 metros de longitud y cortado a pico, con acantilados que superan los diez metros sobre el mar. Es la punta que ha emergido de una cordillera que se extiende unos 150 kilómetros por debajo del nivel del mar. También es el epicentro de la Reserva Marina y de Pesca de la isla de Alborán. Hay que tener cuidado con no entrar en las zonas de reserva integral.

Bucearemos en unas aguas donde la temperatura varía muy poco y en las que, gracias a los esfuerzos conservacionistas de los últimos años, proliferan bancos de peces luna, peces limón, atunes, jureles, sardinas, salmonetes y boquerones. También se dan en esta zona los bosques de algas laminariales, imprescindibles para la supervivencia de muchas especies, que encontraremos normalmente a partir de los sesenta metros de profundidad. Algunas de ellas cuentan con ejemplares que en algunos casos pueden llegar a los cinco metros de altura. Además, podremos observar poblaciones de coral rojo y de gorgonias. En cambio, debido al sustrato rocoso de buena parte del suelo submarino, no abundan las clásicas estampas de praderas de posidonias. Para las inmersiones en el Alborán, un buen punto de partida es Marbella, donde se encuentran las instalaciones de la compañía Oceánica Buceo (tel.: 639 155 422).

La singularidad de estos ecosistemas radica en que en el Alborán se encuentran las aguas del Mediterráneo, más cálidas, que se evaporan con más facilidad y se llevan sus nutrientes más allá de Gibraltar, con las corrientes atlánticas, más frías y con mayor índice de salinidad, que dominan en la superficie. Esta mezcla ha creado un entorno en el que sobreviven más de 1200 especies, algunas desaparecidas en otras latitudes y muchas de ellas todavía en explotación comercial. Una riqueza que también se extiende por dos continentes, ya que la plataforma norteafricana dispone asimismo de excelentes lugares para la inmersión. Una buena forma de conocerlos es a través de algunos de los clubes de buceo de Ceuta (Diving Center Ceuta) y Melilla (Club Ánfora, tel.: 658 038 831). Aquí podremos conocer un litoral muy rico en vida marina, con salidas a Alborán, las Chafarinas y otros puntos poco conocidos.

En la vertiente española, y sin necesidad de llegar a la zona de cabo de Gata-Níjar, otro de los paraísos del submarinismo en nuestro litoral, tenemos la posibilidad de sumergirnos en las aguas del Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, en la zona limítrofe entre las provincias de Málaga y Granada. Es una zona de calas de difícil acceso, de cuevas submarinas y fondos escarpados, como frente a la playa de Cantarriján, pero de una gran variedad de fauna submarina: posidonias, esponjas, peces doncella, peces luna, moluscos… También se puede visitar alguno de los pecios hundidos en el fondo, que se han convertido en morada de colonias de corales y otras especies que ayudan a conceder a toda esta reserva submarina un importante valor añadido.

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