Cuando pensamos en los riesgos de la conducción solemos imaginar lluvia, niebla o tráfico intenso. Sin embargo, uno de los mayores peligros es mucho menos visible: la distracción. Una mirada rápida al teléfono móvil, una conversación que absorbe nuestra atención o la búsqueda de una dirección en el navegador pueden apartarnos de la carretera durante unos segundos. Y a velocidades de autopista, unos segundos son mucho tiempo.