Tanto en verano como en invierno, el calor puede convertirse en un factor de riesgo a la hora de conducir. En invierno, un sistema de calefacción funcionando intensamente, con una temperatura muy alta, puede ocasionar un ambiente cargado, muy poco saludable. En verano puede suceder igual si no se usa adecuadamente el sistema de climatización para refrigerar el habitáculo.Con calor, cuando la temperatura supera los 24-25 grados en la cabina, se produce una disminución de la atención y la concentración, además de que se incrementa el tiempo de reacción ante imprevistos en la carretera.