Aunque la vialidad invernal forma parte de nuestra operativa habitual y durante todo el año trabajamos en formaciones, revisiones de maquinaria y de procedimientos, es durante los meses de noviembre a abril, más proclives a la meteorología adversa, cuando activamos una serie de recursos concretos para reforzar nuestra capacidad de respuesta ante episodios de nieve, el granizo o de bajas temperaturas.