Aunque fumar al volante no está prohibido, es muy peligroso hacerlo porque puede provocar distracciones que, en algunos casos, pueden llegar a ser mortales. Muchos fumadores tienen tan adquirido el hábito que ni siquiera son conscientes de que al tomar la decisión de encender un cigarro en el coche, están asumiendo riesgos que son totalmente evitables y que no solo ponen en peligro su integridad, sino también la de todos aquellos con los que puedan cruzarse en la carretera.