Efecto rebote, efecto submarino, efecto pantalla, efecto mirón… Estos son algunos de los nombres que hay detrás de las malas prácticas al volante que provocan retenciones o accidentes. La falta de atención, buscar una comodidad en exceso, querer saber qué está ocurriendo o la confianza excesiva provocan situaciones que ponen en riesgo a conductores y usuarios de la vía.