La conducción es una tarea compleja y delicada que requiere una elevada concentración por parte de quien la está llevando a cabo. Si bien es cierto que cada vez son más los sistemas de seguridad diseñados para evitar y alertar de una posible distracción al volante -como, por ejemplo, los sistemas de aviso de cambio involuntario de carril-, también lo es que, en última instancia, la conducción segura depende principalmente del conductor. De hecho, son numerosos los estudios que confirman que la mayor parte de los accidentes tienen como causa principal el factor humano.